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"EL CIELO Y LA TIERRA PASARAN, PERO MIS PALABRAS NO PASARAN"
El nacimiento de Caín fue el resultado de la unión sexual entre la SERPIENTE Y EVA......Hubieron dos creaciones de humanos; una de Adán a Noé la cual no tuvo espíritu, y la otra de Noé a nuestros días y que si tiene alma
      Génesis 6:6  “Y se arrepintió el SEÑOR de haber hecho hombre en la tierra, y le pesó en su corazón”A primera vista se puede interpretar de una manera incorrecta, diciendo que Dios se arrepiente como los hombres nos arrepentimos. Mentes prejuiciosas y sin objetividad pueden interpretar y torcer este pasaje con fines de desacreditar al Dios de los cielos; esas mentes carnales no disciernen bien las cosas espirituales porque sencillamente se han de estudiar con un espíritu noble y una actitud humilde. Es pues importante tomar en cuenta con que actitud la persona considera las acciones del Dios de Abraham, Isaac, Jacob, y de los profetas que hablaron de la venida del Hijo de Dios. Alguien podría decir maliciosamente y preguntar
¿Si Dios todo lo sabe y sabía los males que habrían de venir. Entonces porque crear este mundo y al hombre en donde habría de haber mucho sufrimiento? ¿Y luego se arrepiente de haber hecho al hombre? ¿Qué no es Dios perfecto? Pero creo que debemos de ser objetivos y sinceros, y no nos conviene hacer conclusiones antes de tiempo, y menos si no hemos hecho las debidas investigaciones de los pasajes que parecerían contradecir la naturaleza divina. Un concepto que se puede considerer aquí es la inmensa sabiduría de Dios o sus omnisciencia.
DIOS LO SABE TODO: Alguien podría preguntar ¿Si Dios lo sabe todo, entonces porque hace las cosas y luego se arrepiente? La pregunta puede ser usada de una manera negativa o de una manera que tiene el propósito de indagar la verdad y no concluir o asumir la conclusión antes de tiempo. Es cierto que nuestro Dios lo sabe todo, el pasado, el presente de cada quien, y por supuesto el futuro; el salmista lo dijo, “Cuan preciosos me son, ho Dios, tus pensamientos, (Sal. 139:1-17), “Los ojos del Señor están en todo lugar (Prover. 15:9). Entre todos los que creemos en Dios creo que no es cuestionable la omnisciencia divina, es más bien es aceptado que El Dios de los cielos todo lo sabe. Sin embargo, debemos afirmar y creer que hay cosas que El Creador no quiere saber, es decir, Él tiene dominio sobre las cosas que desea conocer. Su conocimiento es administrado y controlado por su poder e infinita sabiduría.
Un ejemplo que podemos citar para afirmar eso, es el pasaje de Jeremías 19:5 “Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento”. Me parece que es importante considerar bajo qué circunstancias El Creador dijo estas palabras a través del profeta Jeremías. Era alrededor del año 604 a. de J.C. y muchos Israelitas se habían apartado 
de los mandamientos de Dios al grado que habían hecho pasar a sus hijos por fuego a la manera gentil; es decir, ofrecían a sus hijos como sacrificios a dioses extraños, eso era lo que estaba sucediendo. Dios por medio de Jeremías les explica la razón de porque les llegaría la destrucción, y en ese contexto nuestro Dios les dice estas palabras que para nosotros deben ser muy importantes, “NI ME VINO AL PENSAMIENTO”. O sea que las acciones de Israel de sacrificar a sus hijos no habían venido a la mente de Dios, es decir que nuestro Dios ni en eso había pensado como mandamiento, ni mucho menos como acciones del pueblo. La versión de las américas traduce así, “ni me paso por la mente”. 
En pocas palabras Dios lo sabe todo, pero también El decide que quiere saber o conocer, porque sencillamente Dios tiene el control o poder para saber lo que quiere saber. ¿Qué tiene que ver esto anterior con el arrepentimiento de Dios? Pues explicar que Dios decide que quiere saber y que no quiere saber. Es mi opinión personal que Dios ya sabía que el hombre pecaría y caería en desobediencia, pero puede ser que allá decidido también no saberlo sino hasta su momento indicado. Lo importante aquí es que El Creador hizo un plan de redención en el cual El decidió tomar parte activa; El no solo diseño el plan, sino que lo ejecuto y lo llevo a cabo hasta cumplir sus santos propósitos. Hay un buen número de pasajes en los cuales se dice que Dios no se arepiente, y hay otros tantos en los cuales se afirma que si se arrepiene. Para saber cámo explicarlos correctamente es necesario leer el context que está alrededor del pasaje y las ideas principales. 
Además, hay que considerar los tiempos y personas con sus acciones, eso ayudara a entender los textos que se quieren estudiar. Veamos primero algunos textos en donde se afirma que Dios no se arrepiente, pero notemos que los propósitos divinos son primero, y que Dios no va a ir en contra de sus planes. 
Números 23:1-20 “Dios no es hombre, ni hijo de hombre para que se arrepienta”; El Creador había decidido bendecir al pueblo de Israel, y nadie habría de interferir en esos planes. Aunque los hombres y pueblos paganos deseaban el mal para su pueblo, Dios sería el único que decidiría cuando el pueblo debía de ser bendecido o en su caso maldecido. Dios tenía sus planes con Israel y no iba a permitir que mentes perversas interfirieran en sus planes. 
Salmos 110:1-7 “Juro El Señor y no se arrepentirá”, esto tiene que ver con el sacerdocio del Señor Jesús, de eso habla el contexto y en ese contexto debemos de entender el pasaje. Un detalle importante que debemos notar es que aquí no interviene la participación del hombre. Asique, en donde no interviene la conducta del hombre es claro que Dios no hará ningún cambio, aun cuando esto tenga que ver en los propósitos hacia o en dirección hacia el hombre. 
Jeremías 4:1-28 “Porque se revelo contra mí, dice el Señor”; la nación se había hecho rebelde contra su Creador, y habría se cumplirse una vez más y contra esta generación lo que Moisés ya les había dicho en Deuteronomio 8:19-20 “Si te olvidares por completo del Señor tu Dios de cierto pereceréis”. Esto se los dijo Moisés unos 800 años antes y a otra generación de Judíos, pero Dios no habría de cambiar sus propósitos y no importaba que fuese otra generación. El verso 17 dice “Porque se revelo contra mí”, por eso les habría de llegar el castigo que ya antes se les habría advertido. V. 28 “Porque hable, lo determine, y no me arrepentiré, ni me retraeré de ello”. El propósito divino era que su pueblo fuese santo, y si no se cumplía, Dios no cambiaría de mente o de acción disciplinaria si ese propósito no se cumplía. El profeta Isaías lo dijo con estas palabras; “Mas ellos fueron rebeldes, y contristaron su Santo Espíritu, por lo cual se les volvió enemigo, y El mismo peleo contra ellos” (Isaías 63:10). Eso quiere decir que si nosotros somos rebeldes nos haremos enemigos de Dios, y El será nuestro peor enemigo y por supuesto que perderemos la batalla. Eso es una lección para el día del juicio final, El Creador no cambiara sus decisiones de juicio final, aunque el hombre crea que sí hara en el día final. 
Malaquías 3:6 “Porque yo Jehová no cambio”; la misericordia de Dios por su pueblo era infinita y su amor a Israel no tenía comparación, por eso su ira no se había derramado en los días de este profeta Malaquías. Era el año 400 antes de Jesucristo, el pueblo no había aprendido a mantenerse alejado de la idolatría “Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y nunca las guardasteis” (v. 7). A pesar de esa conducta colectiva del pueblo, de la dureza de corazón del pueblo, Dios aún tenía misericordia de su nación y deseaba su conversión para salvación, era por el amor al pequeño remanente que siempre hubo dentro del pueblo de Dios, y ese amor al pequeño grupo podría ser la razón de que detuviera su castigo. Pero Dios decidía hasta cuando tenía compasión de su pueblo que había formado para obediencia y santidad, y no solamente de ellos sino aun de las naciones gentiles. Por eso se les invitaba al cambio y arrepentimiento, se les daba el mensaje y el tiempo para que se volvieran de su conducta pagana. 
Jonas 3:8-10 “Conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que está en sus manos ¿Quién sabe quizá Dios se volverá y arrepentirá del furor de su ira, y no pereceremos?”. Era el año 767 y estas personas que no eran parte del pueblo de Israel fueron invitados por el profeta de Dios para arrepentirse y cambiar de conducta. Lo importante de este pasaje es que el pueblo si se arrepintió, hizo los cambios que debían hacer, y como resultado El Creador decidió hacer cambios en relación con el castigo, pero no en relación con sus principios de justicia y santidad. El pasaje dice, “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió de mal que había dicho que les haría, y no lo hizo” (v.10). Entonces no confundamos entre los principios y propósitos de Dios, y las acciones de Dios cuando el hombre hacia cambios, o mejor dicho cuando se arrepentía de su mal camino como en este caso del profeta Jonás. 
Jeremías 18:7-10 “Y si esta nación de la cual he hablado se vuelve de su maldad, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerle”. No es que nuestro Dios sea voluble, ni que mucho menos este inseguro de lo que quiere hacer, sino que eso va de acuerdo con sus principios de santidad y justicia. El pueblo de Israel fue advertido una y otra vez, ellos sabían por experiencia que Dios podía castigarles o perdonarles, que Dios podía cambiar de ruta de acción, pero no en cuanto a los principios eternos de santidad. Hay una expression que indica condición, y es "Si esta nación". 
Nosotros como padres podemos hacer lo mismo con nuestros hijos, el período de la crianza paternal nos da un ejemplo de lo que nuestro Dios hacía con su pueblo. Es de suma importancia la expresión “Y si esta nación”, la cual era la oportunidad para el pueblo para evitar el castigo. Jeremías uso otra expresión en el capítulo 26:3 “Tal vez escuchen y cada uno se vuelva de su mal camino, y yo me arrepienta del mal”. Entonces, el hecho que Dios actuara de diferente manera con el pueblo no quiere decir que El cambiaba sus principios y valores; nosotros mismos podemos hacer lo mismo como padres con nuesros hijos, en un momento podemos actuar de una manera y en otro de otra manera, pero no por eso abandonamos nuestros principios que usamos para la disciplina de nuestro hijos. 
Deute. 32:36 “Porque Jehová juzgara a su pueblo, por amor a sus siervos se arrepentirá”. Es esa la razón divina de que Dios cambiara de ruta de acción. Y aunque se vio tentado desde un principio a destruirlo, no lo hizo por el amor a ellos y por su palabra dada a los patriarcas. Eso fue lo que Moisés le dijo cuándo se hicieron el becerro de oro y que Dios le dice a Moisés que los destruiría, pero luego dice la escritura que “Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo”. No es que Moisés corrigiera a Dios, ni que Dios necesitaba del prófeta para recordarle al Señor de los padres del pueblo. Dios ya sabía todo eso, y eso fue una conversación del hombre con Dios, pero no confundamos con afirmar que fue una persuasión del hombre hacia Dios. 
Jueces 2:10-23 “Jehová era movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que lo oprimían y afligían”. Esta fue una actitud divina que se repitió una y otra vez a través de las generaciones con este pueblo del antiguo testamento; en este contexto se registra el levantamiento de otra generación que no conocía a Dios, y que no querían conocer su pasado, eso trajo como consecuencia que se alejaran de Dios y por consecuencia que Dios los castigara. Ya habían pasado unos 50 años que Moisés había sido recogido por Dios, ya Josué no estaba con el pueblo y no había rey, el pueblo andaba sin guía, pero tenían la ley de Moisés y las ordenanzas que se les habían dado. Pero el pueblo no quería andar en los estatutos de Dios y esa era la causa del castigo que los llevaba hacia la esclavitud. Entonces se volvía a repetir la historia de lo que había sucedido en Egipto cuando Dios oía los gemidos del pueblo y que llamo a Moisés para liberar al pueblo. Los gemidos del pueblo eran la razón de que Dios les enviara mensajero y los invitara al arrepentimiento, y si ellos cambiaban de rumbo en obediencia, pues Dios se arrepentía del mal que les había mandado. 
ANTROPOMORFO: Este es un término que se usa para explicar cómo es que Dios se arrepiente, y esto no contradice la naturaleza Divina ni va en contra de sus principios. Es importante que consideremos como se traduce la palabra hebrea para arrepentimiento y como se usa en otros pasajes; nâcham נחם, esta es la palabra hebrea que se usa para referirse al arrepentimiento, y se traduce de varias formas; Preocuparse, dolor, cólera, culto, dañar, entristecer, herir, pervertir, pesar, tristeza. Entonces cuando en Génesis 6:6 se dice que Dios se arrepintió se refiere al dolor que Dios sintió por la desobediencia del hombre. 
Un pasaje paralelo es el de 1ª. Samuel 15:11 “Me pesa haber puesto por rey a Saúl”, esto se refiere al dolor que Dios sintió al ver que el rey no cumplía con las ordenes que se le daban, un rey que el pueblo había pedido y que Dios había accedido, pero que ahora era la causa de la tristeza de Dios. Entonces Dios se arrepiente en el sentido que le duele o aflige las malas acciones del hombre, pero no en el sentido que cambia de sus principios y valores. Nosotros podemos ser la causa que Dios se entristezca, al no obedecer a Dios, “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios” (Efe. 4:30). Recordemos, Dios no cambia, “En el cual no hay cambio, ni sobra de variación” (Stg. 1:17), pero el hecho que Dios no cambie sus principios y valores, no quiere decir que no se entristece ni le duele el mal que el hombre hace. Es cierto que Dios cambio de curso de acción en varias ocasiones, pero lo hizo siempre y cuando el hombre cambiaba en su conducta, ya fuera para bien o para mal. Pero esos cambios no implican que Dios cambie su forma de pensar en cuanto a sus propósitos, y principalmente en cuanto a sus valores y principios espirituales. 
Enero 17 del 2015
Por: Mario Peña Nieto