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EL NOVIAZGO
Estoy convencido que los padres de familia somos en cierta manera responsables de que los jóvenes seleccionen a sus amigos, y en cierta manera a su novios o novias. Es necesario educarlos para que al llegar a la etapa de la juventud sepan hacer buenas decisiones para escoger a su novio(a). El siguiente artículo puede ser de ayude para los  padres y para los jóvenes, fue escrito hace como unos veinticinco años. Contiene algunas buenas ideas que pueden animar a nuestros jóvenes cristianos para que seleccionen a una buena pareja.   Se sugiere imprimirlo y distribuirlo entre los jóvenes.
E
L
scudriñador
   Cada generación, cada pueblo, y cada ser humano ha tenido su propia tragedia; a través de la historia la humanidad ha presenciado y experimentados eventos catastróficos, antes de que El Señor Jesucristo descendiera, y después de su venida la humanidad siempre ha pasado por diversas y horrendas tragedias, de tal manera que uno jamás se las podría imaginar. Guerras, pestes, o eventos catastróficos de la naturaleza se han presenciado y sufrido. Unos sufrimientos han sido por leyes de la naturaleza, pero otros causados por el mismo hombre y su naturaleza, o mejor dicho por sus acciones egoístas e irracionales.
Mi Peor tragedia
    En este artículo yo les quiero contar con la Biblia mi mayor tragedia, si bien es cierto no he provocado guerras entre pueblos, ni causado mucho menos enfermedades, si ha sido causa de dañarme yo mismo y en ciertas manera he dañado u ofendido a otros.  
     Estoy convencido que se debe a la tragedia que me sucedió, a ese evento que si se me hubiera dado la oportunidad hubiera escogido no pasar por ella. Pero no tenía otra opción, no tenía las condiciones ni las fuerzas para poder evitarla, en otras palabras tenía que pasar por esa tragedia y vivirla. Digamos que era mi destino, que así tenía que ser, que para pasar por esa tragedia había nacido y que no había manera de evitarla. ¡¡Que más hubiera yo deseado no experimentar esa tragedia!!, pero El Creador así lo estableció y esos decretos tienen que cumplirse. Digamos que esa fue una de las primeras leyes que El estableció, y que yo habría de cumplir, y me guste o no me guste, yo tenía que pasar por esa tragedia.  
   Mmayor tragedia me sucedió hace poco más de cuarenta años, fue en la ciudad de Chihuahua Chih., México, y creo que algunos se sentirán identificados con mi tragedia porque en cierta medida también les ha sucedido. Esa tragedia consiste en que perdí mi inocencia (El día que voluntariamente peque), ese estado en el que yo no sabía lo que era bueno o malo, esa condición en que yo no tenía malicia, yo no tenía malos deseos, no había malos pensamientos ni mucho menos acciones que me ataran a repetir las acciones. ¿Cómo sucedió¬? ¿Cuándo fue y en qué condiciones? No lo recuerdo específicamente, o sea no hay muchos detalles en mi mente, pero lo que si sé es que un día de esos decidí pecar o hacer lo malo. Ese fue el fin de mi inocencia; después de ese día jamás me imagine las consecuencias negativas que vendrían al haber perdido lo que cualquier adulto quisiera tener para evitar el sufrimiento. Por supuesto que me lamento de lo que sucedió ese día, me duele y aun me pongo pensativo, pero a la vez lo acepto porque no tenía las fuerzas ni muchos menos las condiciones para poder evitar la transición de la inocencia al estado de pecado.
   Tengo una idea de cómo mi cuerpo fue formado, sé que dos células se unieron, se multiplicaron hasta formar nervios, tejidos, huesos, y las demás partes que forman un cuerpo humano. Por cierto todo el cuerpo de carne es una obra maravillosa, creo que todos estamos de acuerdo que El Creador ha hecho una obra asombrosa, y que cada vez que nace un ser humano de una u otra manera nosotros admiramos el cuerpo. Pero afortunadamente no fui solo un grupo de nervios y huesos, o solo carne y sangre, pues llegue a ser algo más que eso, y Dios quiso poner algo en mí que es eterno y que sobrevivirá después que este cuerpo ya no funcione. Y no solo a mí, porque estoy convencido que cada vez que nace una criatura Dios pone algo en su interior; Zac. 12:1 “Jehová que forma el espíritu del hombre dentro de el…”, así como le dio forma al universo y al cuerpo humano, Dios le da forma al espíritu dentro del hombre. Y lo puede ser con sus propias manos; Sal. 95:5 “Sus manos formaron la tierra”, entonces El Creador me formo en el vientre de mi madre. Isa. 44:2,24, “El que forma desde el seno materno”, y en su momento me dio algo en mi interior. Ya sea que soplo en mi para darme de su espíritu; “Soplo sobre ellos y les dijo; recibid El Espíritu Santo” (Jn. 20:22), o en su caso me formo el espíritu con sus propias manos y lo puso en mí. ¿Cuál fue el método que uso o la manera en que lo hizo? No lo sé, es un misterio a mi entendimiento y creo que nunca lo sabré. Pero lo que si se es que lo hizo santo y perfecto, lo hizo sin defecto, así como Dios es perfecto y sin defecto así era mi espíritu en un principio.  
     Eclesiastés 3:11 “Todo lo hizo hermoso en su tiempo”, o como dice la versión de Las Américas, “El ha hecho todo apropiado en su tiempo”. Así fue mi espíritu al principio; “Dios hizo al hombre recto…” (Ecle. 7:29), este pasaje se puede aplicar a la primera pareja y a la creación visible, pero también a mí, y no solo a mi sino también a todos los que creemos que Dios es Santo y que nos ha hecho a su imagen y semejanza, o sea semejantes a su naturaleza espiritual y no solo a la forma corporal. “Sin que alcance el hombre a comprender la obra de Dios…”, y si las cosas visibles se me dificulta conocer y entender, pues mucho más las cosas invisibles como mi espíritu que hay en mí. Sin embargo, si tengo el deseo de saber que tan bellos y hermosos son los espíritus en estado de inocencia, consultemos el uso del término “hermoso”. Génesis 29:17 “Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer”. En este pasaje de Génesis se usa la palabra “hermoso” para describir la belleza de una mujer, y ese término es el mismo de Eclesiastés 3:11. Pero si esto no nos ayuda para apreciar la belleza de la inocencia, solo veamos a los niños que están cerca de nosotros, observémoslos y pongamos atención en su ingenuidad y falta de conocimiento de lo bueno y lo malo. ¡¡¡Que estado tan hermoso e invaluable que tuve yo en ese tiempo!!! por cierto tengo en mi mente algunos recuerdos de mi infancia, que no viene al caso mencionar pero que si me hacen recapacitar y decir ¡¡¡qué tiempos aquellos!!!.  Un simple detalle que vale la pena mencionar es que cuando Dios puso de su  espíritu en mi
lo hizo en un estado de debilidad. Es decir en una situación de incapacidad para mantenerlo en estado de inocencia; Rom. 6:19 “hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de vuestra carne”, o como decía el apóstol Pablo, “Se siembra en debilidad….” 1ª. Cor. 15:43. Entonces, ¿Cómo habría yo de mantenerlo en estado de inocencia tal y como Adán y Eva existieron? Si en primer lugar mi cuerpo no fue formado directamente por la mano de Dios, si en segundo lugar mi cerebro o nivel intelectual no tenía la capacidad pensante como la primera pareja la tuvo. No quiero que suene a justificación, pero creo que estarán de acuerdo conmigo que la inocencia también es orgánica; es decir, es real y existe mientras que nuestro cerebro no se desarrolle lo suficiente. Pero cuando las neuronas de mi cerebro se multiplicaron, se conectaron, y empezaron a mandar mensajes a mi área pensante entonces los ojos me fueron abiertos (Gen. 3:7).  Entonces perdí mi estado de inocencia, porque precisamente en eso consiste la inocencia, en ignorar lo bueno y lo malo con sus consecuencias.  מחשׁבת esta es la palabra  
"Conocieron ambos que estaban desnudos"
Génesis 3:7
 hebrea que se usa para decir “intención” en Génesis 6:5, refiriéndose a las intenciones que surgen del interior del hombre. Pero esto sucede después que el cerebro se ha desarrollado lo suficiente para recibir y procesar mensajes en la mente. Ahora bien, la escritura dice que del interior salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, las envidias, y todos los demás deseos de la carne. Pero, ¿Cómo puede ser esto posible si orgánicamente el hombre no se ha desarrollado a la edad adecuada? Sin duda que cuando la Biblia afirma “que el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud” (Gn. 8:21) se refiere a esa etapa y edad en que yo tenía la capacidad pensante y a la vez el libre albedrio para obrar.  El Creador dice que Mario desde su juventud empezó a pecar, y debo admitir que así fue, que desde esos años mis sentidos me fueron engañados por el placer que producían las acciones u obras del pecado. ¿Cómo fui engañado?.
 La palabra clave aquí para entender es “placeres” (ἡδονη) edone sería la transliteración de la palabra para placer, y esa sería la razón principal por la que peque y perdí mi inocencia. Permítame un poco de hacer uso de mis conocimientos de psicología y de los mecanismos del cerebro; todo ser humano tiene un área en el cerebro que los profesionales la han identificado como el área de recompensa o el área donde los placeres ocurren, esa área se encuentra dónde están los instintos de sobrevivencia, ya sea comer, beber y procreación (sexualidad). Orgánicamente o físicamente tenemos que crecer, pero además de eso mentalmente tenemos que funcionar para que así los placeres puedan ser experimentados y disfrutados. 
 Este concepto no choca para nada con el principio bíblico de que del corazón salen todas las concupiscencias, al contrario nos ayuda a entender como de nuestro interior (Alma y cuerpo) brotan o surge lo que llamamos pecado. EL Señor Jesús dijo “….los placeres de la vida…”, refiriéndose a los intentos del corazón al disfrutar de las cosas del mundo.  Tito 3:3 “….esclavos de concupiscencias y deleites diversos…” en este texto el término “edone” se traduce como deleites, lo cual tiene relación con el placer, y por supuesto que la palabra concupiscencias tiene relación con los deseos malignos interiores. Entonces, al activarse en mi área de recompensa (cerebro) el placer que produjo el pecado y al pensar que deseaba más pecado se produjo esa tragedia de perder la inocencia.  Ecle. 9:3 “El corazón de los hijos de los hombres lleno de maldad, y hay locura en su corazón toda su vida”, esto sucede porque lo que entra en el corazón del hombre es lo que lo contamina, y entra a través de uno o varios de los cinco 
sentidos (oído, gusto, tacto, vista, y olfato). ¿Quién no sabe que Eva fue engañada y qué sus sentidos fueron engañados por el maligno? 2ª. Cor. 11:3 “….vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo”, y esos sentidos están conectados con el cerebro o al sistema límbico que es donde se encuentra el área de recompensa en la parte interna del cerebro. La tragedia sucedió porque el corazón, o mejor dicho Mario estaba “….entregado enteramente ha hacer el mal”. El corazón me engañaba, “Mas engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio” dice la versión delas Américas en Jeremías 17:9. Y era engañado por el concepto del placer, o como dicen en el mundo disfrutar la vida y ser feliz a la manera de los hombres del mundo con sus deseos de la carne.  Por supuesto que no me daba cuenta de la tragedia que me estaba sucediendo, mi mente y mi cerebro eran muy débiles, ignorantes e inmaduros para comprender lo valioso que era el estado de inocencia; es decir, vivir en este mundo a la manera de la primera pareja antes de pecar. Pero comprendo que sencillamente era imposible conservar la inocencia en un mundo de pecado y maldad. Pero veo a mis nietos (9) y desearía con todo mi corazón que pudieran conservar esa condición hermosa de inocencia, y si yo pudiera hacer algo para que así fuera, créanmelo que lo haría. Pero si hace cuarenta años no pude conservar ni la mía, ¿Cómo podré ayudarles para que no pierdan su estado de inocencia? Sencillamente imposible, la tragedia les tendrá que suceder también a ellos.       
Julio 19 del 2013
Por: Mario Peña Nieto