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La Cristiana Recien Casada y su Rol
           Es desde el interior donde la hermana puede proyectar su espiritualidad; Tito 2:5 dice “…a ser prudentes, castas…”, esta palabra en el idioma original describe la discreción, auto-control, conducta apropiada, mentalmente sana y racional. La prudencia es un mandamiento para todo cristiano, pero en este contexto de Tito El Espíritu Santo lo usa para referirse a la mujer cristiana joven y que está casada. Es necesario que ella sea muy prudente y que se prepare en su vida personal, por eso el apóstol Pablo le dice al discípulo que encargue a las hermanas ancianas la enseñanza de las mujeres jóvenes casadas, y en este caso a que sean prudentes. Entonces las hermanas maduras pueden usar los pasajes donde se habla de la prudencia; Mr. 5:15 “…en su juicio cabal…”, el que antes había estado endemoniado ahora razonaba con prudencia y hablaba en su momento. Hechos 26:25 “Palabras de verdad y de cordura…”, eso fue lo que Pablo le contesto al Félix.  En ambos pasajes aparece la misma palabra griega para describir como la prudencia se hace  
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La Modernidad y La Joven Casada
EN LA VIDA PERSONAL
presente, pero en ambos pasajes lleva la idea de auto-control y sana mentalidad. Sera que la mujer joven recién casada es muy impulsiva? Que siente que ha perdido un poco su independencia y libertad, y que eso le hace perder el control un poco? Sin duda que muchos conflictos internos en la mujer joven casada se pueden solucionar, pero solo si la hermana comienza desde su interior con ese “…espíritu afable y apacible…” (1ª. Ped. 3:1-4). Ella debe desde un principio identificar su stress y ansiedad, su desbalance emocional, su enojo, o cualquier otro sentimiento no placentero que le hacen sentirse incomoda. Esa joven tiene que ser muy prudente como le dirige palabra a su marido; pues en su role de madre en ocasiones se podrá dirigir a él como se dirige a sus hijos, y tratar a su marido como si fuera un hijo más. Prover. 20:15 “…los labios prudentes son joyas preciosas”, ella debe de ser muy prudente como habla, como se viste, como disciplina a sus hijos, y en qué momento va a salir de su hogar. Prover. 31:26 “Abre su boca con sabiduría…”; esa es una de las características de la mujer virtuosa, pero en esto debe tenerse cuidado porque se puede llegar a crear un concepto más alto del que ella debe tener, al grado que a su marido lo puede avergonzar.  Tenemos que reconocer que hay hermanas casadas jóvenes que son muy inteligetnes 
y muy voluntariosas e ingeniosas, pero que no se les olvide que parte de la prudencia es el AUTO-CONTROL o dominio propio. La palabra “castas” describe la pureza o limpieza que la hermana debe mostrar, el término se usa en 1ª. Tim.5:22 “Consérvate puro”; 1ª. Jn. 3:3 “…como El es puro; 1ª. Ped. 3:2 “Considerando vuestra conducta casta y respetuosa”. Digamos que debe ser pura y casta en su lenguaje, en su vestimenta, y en sus acciones. Pero otra vez, esta transformación empieza en su interior, y es significativo que Pablo se dirige a las jóvenes casadas. Estoy persuadido que lo hace porque ese  status nuevo requiere un proceso de adaptación, es una nueva etapa en la mujer, y mas en estos tiempos modernos en que el rol de la mujer adulta de la sociedad hacia el hogar, y no del hogar hacia la sociedad.  Otro de los encargos que  
Pablo le hace a Tito es que las hermanas ancianas se encarguen de enseñar a las recién casadas (Mujeres jóvenes) a que amen a sus maridos y a sus hijos; la escritura separa las partes, pues una parte es el amor al cónyuge, y otra parte el amor a los hijos. “Que ensenen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos” (Tito 2:4); la pregunta sería, Pues que no amaba la mujer joven a su hombre desde el noviazgo? ¿Por qué deben las hermanas maduras enseñarles a amar a sus parejas? ¿Que será uno el amor del noviazgo y otro el amor dentro del matrimonio? Para Dios solo hay un amor de pareja, y ese es el amor de los casados, y si alguien piensa lo contrario pues que me enseñe los pasajes para ver donde habla Dios del amor de novios. El enfoque que El Creador le hace es el             
EN LA VIDA FAMILIAR
amor de la mujer al hombre y viceversa, pero de casados, y por experiencia sabemos bien que hay una gran diferencia entre una y otra etapa. El amor de noviazgo de esfuma y vuela, es pasajero y no se requiere mucho para tenerlo, digamos que está basado solo en lo emocional y las ilusiones, en las imaginaciones y expectativas que se tienen. Creo que todos los casados estamos de acuerdo que ese amor se transforma, que madura y se fomenta, que si no se cumplen con las obligaciones que cada quien debe cumplir, ese amor pasajero desaparecerá por completo. De allí entonces que las mujeres jóvenes deben aprender de las maduras a amar a sus maridos; “…y la mujer respete a su marido” (Efe. 5:33), en la forma de hablarle, en la manera como lo representa delante de otros, y porque no decirlo, en la forma de vestirse. “….cuidadosas de sus casa….” (Tito 2:5), los léxicos y diccionarios del idioma original describen esta palabra en lo que nosotros podemos entender en castellano como “mujer hogareña”. La explicacion de este termino es que ella debe estar           
trabajando en su casa, ella debe ser mujer doméstica y dedicada a los quehaceres del hogar. Es una ocupación que no es fácil, y que los maridos debemos de valorar porque están dedicadas no solo a cocinar, a limpiar el hogar, a preparar la ropa, sino dedican más tiempos que los hombres a la educación espiritual y secular de los hijos. Hagamos cuenta de los minutos, horas, y hasta días que las mujeres jóvenes pasan con los niños, y me refiero a esa etapa porque llega un momento en que los hijos pasan más tiempo con la sociedad que con los padres.   
Pero ese es el rol que se le asignó por parte de El Creador, y nosotros los hombres nos debemos sentir bendecidos si nuestras mujeres se dedican al hogar como Dios les manda. “El que haya esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová” (Prover. 18:22), por supuesto que será una bendición si llega a tener las virtudes del capítulo 12:4 “La mujer virtuosa es corona de su marido…”, pues ella edifica su casa con sabiduría, “La mujer sabia edifica su casa…” (14:1). Es en los primeros años de casados donde se van poniendo los  
cimientos y estructuras sobre los que la familia se mantendrá unida y en una misma senda, si en esos primeros 5, 10, o 15 años no se esfuerza la pareja por poner firmes cimientos espirituales, lo más seguro es que el hogar se tambalee y los hijos se desvíen. El Creador se dirige a la joven casada porque ella es la que debe pasar mas tiempo con sus hijos, mientras que el varón se esforzara por llevar el sustento. Estoy convencido que ambos son responsables de la disciplina de los hijos, pero en términos de pasar tiempo con los hijos y en la practica la mujer es la que lleva la delantera. Al menos es lo que El Creador espera de ella, y si ella así asume su función, el tiempo le recompensara por ese honroso y maravilloso trabajo que ha hecho en su hogar.  
Esto no quiere decir que se refiere a las actividades sociales del mundo, sino más bien a su proceder fuera del hogar, ya sea en la iglesia, entre los vecinos, y otros ambientes como la escuela o lugares a los que ella quiera asistir. Quiero repetir la idea que dije anteriormente de como la mujer casada joven viene de la sociedad al hogar, y como esa transición en ocasiones a la joven casada le acarrea algunas dificultades de adaptación. Pensemos por un momento en cuantas horas pasaba la joven en la sociedad cuando era soltera; y esa etapa comenzó desde que ella salió de su hogar hacia la escuela, cuando ella comenzó a trabajar para colaborar con el hogar o simplemente para superarse. Eso implica independencia y libertad, autonomía y poder, y otros detalles personales que aquí no se pueden mencionar como el maneja de la sexualidad y su atracción por el sexo opuesto. Asique al casarse, ella tiene que sacrificar esos privilegios, deseos saludables, o metas que por “X” razón ya no pudo alcanzar. Si ella no estaba mental y emocionalmente preparada para ese cambio, de una manera u otra ella estará ahora bajo mucha presión y stress, ansiedad o   
EN   LA   VIDA 
SOCIAL
frustración. Entonces, eso se reflejara en lo hacendoso que ella sea en el hogar, en su estado emocional, y en la manera como se conduzca con su marido y sus hijos. “Que ensenen a las mujeres jóvenes a…..ser buenas…” (Tito 2:5), ella debe de ser una mujer virtuosa tal y como se menciona en Proverbios 31:10-31, pero todo tiene su tiempo y sus etapas. Este contexto habla de su vida personal, familiar, y social. Ella tiene muchos frutos (V.31) o buenas obras, y sobrepasa a muchas mujeres (v.29). Pero es una mujer de hogar pues considera los caminos de su casa (v.27); al menos en este grupo de pasajes la palabra familia se usa en los versos 16 y 21, y eso indica que aunque sale de su hogar no descuida su hogar. Así mismo la palabra marido se usa al menos tres veces v.11, 23, y 28; es decir, no permite que su vida social afecte la relación con su pareja, ni mucho menos le encarga a alguien sus hijos. Ella es una mujer espiritual, “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua” v.26-27. Por supuesto que la mujer virtuosa busca ayudar en lo económico a su marido, y toda esta porción de Proverbios 31 se puede usar para ensenar esto. Pero lo que este pasaje no dice es que ella sacrifica a su esposo y a sus hijos para salir y alcanzar sus metas personales. La modernidad y la cultura han hecho que la mujer cristiana se vea tentada a salir de su hogar antes de tiempo, y a ella se le bombardea desde su adolescencia para que salga del hogar a superarse. Algunas logran hacer esa transición sin sufrir
demasiado, pero hay hermanas jóvenes que hasta se deprimen y se enojan de una manera descontrolada que hasta en la intimidad les afecta con su cónyuge. Por supuesto que los hijos pequeños también son afectados por esas hermanas jóvenes que no han podido adaptarse a esa nueva etapa; o se vuelven demasiado tolerantes con sus hijos, o se vuelven demasiado estrictas e intransigentes con sus hijos. Una señal que podemos identificar es cuando hay discrepancia entre la pareja para aplicar la disciplina en los hijos, en el cuidado del hogar, o en la manera como la pareja se porta delante de quienes les rodean (Familiares, amigos, o hermanos).
"Cuidadosas de Nuestras Casas"
El diccionario Larousse define la palabra “cuidadosa” así; “Que pone cuidado en Hacer una cosa, atenta, vigilante. Que es ser cuidadosas? Ser cuidadosa en nuestra casa no es cosa muy fácil. Ello implica que seamos muy inteligentes para saber cómo cuidar de ella sabiamente. Esa inteligencia la adquirimos por medio de la palabra de Dios; “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia” (Prover. 3:13). Ser cuidadosas de nuestras casas es poner nuestro empeño en lograr cuidarla como Dios quiere, y no como a nosotras o al mundo le parezca mejor. Ser cuidadosas es estar siempre queriendo aprender cosa buenas que nos ayuden a cuidar de 
nuestras casas. No desanimándonos cuando vemos que estamos fallando en algo, sino al contrario, corrigiendo la falla y siguiendo adelante. Ser cuidadosa de nuestras casas implica además que estemos en ella el mayor tiempo posible para cuidarla debidamente, sin andar en las casas perdiendo el tiempo; “Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran” (1ª. Tim. 5:13). Siempre y cada momento somos necesitadas en nuestra casa por nuestro marido, o por nuestros hijos.   
1.Cuidando de que siempre este limpia y ordenada. Aunque seamos pobres de todas maneras se verá bonita si la mantenemos limpia. No confundamos la pobreza con el desarreglo. 

2.Cuidando de que nuestro marido y nuestros hijos siempre tengan los alimentos y la ropa listos. Que nunca andemos a la carrera lavando o planchando la camisa que necesita en ese momento, sino que arreglemos la ropa y los alimentos con bastante tiempo.

3.Cuidando de que en nuestra casa se respete a Dios y Su Palabra. Procurando serles ejemplo al leer su Biblia cada una de nosotras, todos los días y leerles a nuestros hijos también una porción: “Y las repetirás a tus hijos, y hablaras de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deute. 6:7). Haciéndoles ver a nuestros hijos que todo lo que tenemos y somos es por Dios y por lo tanto debemos ser agradecidos para con El. Que junto con ellos oremos y cantemos también a Dios en nuestras casas.

4.Cuidando de que nuestros hijos tengan en gran estima a su padre y respeten su autoridad. Para lograr eso nunca debemos hablar mal de el con nuestros hijos, ni con nadie. Nunca contradecir sus órdenes. Si ellos ven que nosotras le estimamos y le respetamos, ellos lo harán también. 

5.Cuidando de que no existan en el hogar nuestro críticas, murmuraciones o chismes a cerca de otras personas. No haciéndolo nosotras ni permitiendo que nuestros hijos lo hagan.

6.Cuidando que no entren a nuestra casa libros o revistas malsanos que no puedan perjudicar en lo espiritual. Al contrario, debemos despertare en nuestros hijos el amor por los buenos libros. No hacernos disimulados cuando vemos que el niño lleva a la casa algún cuento o revista que lo perjudicara.  

7.Cuidando que los programas de televisión sean completamente controlados. Si vemos que algún programa no debe de ser visto por nuestros hijos, cambiar el canal o apagar el aparato. A veces somos muy dados a pasar varias horas frente al televisor, y eso, sepamos hermanos, no es buen ejemplo para nuestros hijos, porque ellos se dan cuenta que no estamos redimiendo bien el tiempo; “Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efe. 5:16).

8.Cuidando el estado económico de la familia. Procurando no malgastar el dinero en cosas inútiles, sino al contrario administrando bien el dinero como consideración a nuestro marido; que él se dé cuenta de esa manera que nosotras estimamos su trabajo. 
          Estas son una de las muchas cosas que nosotras podemos hacer para ser unas verdaderas cristianas “Cuidadosas de nuestras casas”. Pidamos a Dios sabiduría para hacerlo mejor; “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5)

Por Rosa E. S. Rodríguez
Tomado de Por la Verdad
Marzo-Abril 1978  
  
"ALGUNOS EJEMPLOS DE COMO CUIDAR DE NUESTRAS CASAS"
         Sin duda que la modernidad ha invadido el ambiente cristiano del hogar, pues la cristiana de hoy día vive en una corriente cultural donde es muy normal que salga de su casa, y me refiero al trabajo, al estudio, o simplemente a una vida social en donde el propósito principal es socializar con otras mujeres. Me atrevería a decir que esto es muy normal y hasta aceptable por todos nosotros, digamos que es parte de la cultura moderna, y que por lo contrario hasta criticamos a la mujer casada que no sale de su casa. Nuestro Dios tiene su concepto de cómo debe ser la mujer; ya sea en su vida personal, ambiente familiar, y en su desenvolvimiento social. Ese es el orden que seguiré en este artículo, pero además he incluido un artículo que la hermana Rosy Rodríguez quien fue una fiel Cristiana, ella nos explica como la mujer cristiana puede ser cuidadosa de su casa.